Chile cerró 2025 con más de 35.000 vehículos electrificados vendidos y sobre 3.000 buses eléctricos operando en el transporte público, consolidando su liderazgo regional en electromovilidad. Sin embargo, mientras el mercado se ha concentrado en la compra de unidades nuevas –mayoritariamente importadas–, la reciente Ley de Retrofit abrió oficialmente la puerta a otra alternativa: convertir a eléctricos buses y vehículos industriales que ya están en circulación.
La reconversión eléctrica permite extender la vida útil de un vehículo diésel reemplazando su sistema de combustión por un tren de potencia eléctrico. En la práctica, implica reutilizar la estructura del bus o camión, pero integrar baterías, motor eléctrico, sistemas electrónicos y gestión energética de última generación.
En un contexto de metas de carbono neutralidad y presión por reducir costos operacionales, esta opción puede acortar los tiempos de transición. “La reconversión permite avanzar sin esperar los ciclos completos de renovación de flota. Para muchas industrias es una solución más rápida y financieramente eficiente”, señala Felipe Cevallos, cofundador de Reborn Electric Motors.
De hecho, la empresa chilena ha desarrollado tecnología propia de reconversión basada en tren de potencia diseñado en Chile. Además de ingeniería eléctrica avanzada y desarrollo de chasis y sistemas electrónicos integrados, permitiendo transformar buses diésel en unidades 100% eléctricas adaptadas a requerimientos industriales exigentes.
La compañía realizó su primer retrofit en 2017, convirtiendo un bus diésel a eléctrico de la operadora MetBus en el extinto sistema Transantiago, cuando aún no existía un marco normativo que permitiera su circulación en vía pública. “La tecnología fue validada en entornos cerrados de alta exigencia, como faenas industriales y mineras, donde las unidades reconvertidas operaron bajo estándares equivalentes a los de un bus eléctrico nuevo, tanto en seguridad como en desempeño”, detalla Ricardo Repenning, Gerente de Tecnología y cofundador de Reborn.
Con la normativa ya vigente, la reconversión deja de ser una excepción y pasa a ser una herramienta regulada para distintos sectores productivos. En un escenario donde la descarbonización exige velocidad, financiamiento eficiente y soluciones adaptadas a la realidad local, el retrofit comienza a posicionarse como una alternativa concreta para acelerar la transición energética más allá de la compra de flotas nuevas.


