Tras días de incertidumbre y tensiones cruzadas, la Conmebol intervino de manera definitiva para garantizar la presencia de público visitante en el duelo entre Universidad Católica y Boca Juniors. Aunque la Delegación Presidencial y el club chileno intentaron prohibir el ingreso de hinchas argentinos argumentando razones de seguridad y el carácter de «alto riesgo» del encuentro, el ente rector del fútbol sudamericano emitió un ultimátum que obligó a Los Cruzados a dar pie atrás en su decisión inicial.
Bajo la presión de las normativas vigentes en el Manual de Seguridad de la competencia, la dirigencia de Cruzados confirmó que finalmente se pondrán a disposición 2.000 entradas para la parcialidad Xeneize. El presidente del club, Juan Tagle, lamentó la medida impuesta desde Luque, señalando que la intención original era resguardar la tranquilidad de los vecinos del Claro Arena y cumplir con las sugerencias de las autoridades locales ante el debut en la fase de grupos.
El operativo de seguridad para este martes 7 de abril será reforzado de manera extraordinaria, con una dotación especial de Carabineros y seguridad privada para evitar incidentes en una zona predominantemente residencial. Se espera que la venta de estos tickets para los visitantes se realice de forma telemática en las próximas horas, con una estricta segregación en las tribunas para garantizar que el espectáculo deportivo no se vea empañado por la histórica rivalidad entre ambas instituciones.
El compromiso, fijado para las 20:30 horas, marca no solo el estreno de la UC en esta edición de la Copa Libertadores 2026, sino también el fin de una polémica administrativa que tuvo al mundo del fútbol en vilo. Pese a las críticas de los abonados locales, que verán reducidos algunos espacios para cumplir con la cuota de la Conmebol, el Claro Arena se prepara para vivir una noche de estadio lleno y alta tensión futbolística en Santiago.


