Una investigación judicial se encuentra en curso tras la denuncia por la presunta administración de quetiapina a menores de edad en el jardín infantil “Cantares del Tiltil”. El caso, que salió a la luz pública tras un reporte de Chilevisión, se remonta a octubre de 2025, cuando apoderados fueron alertados de que sus hijos presentaban dificultades para despertar tras el periodo de siesta.
Según los antecedentes proporcionados por el abogado querellante, informes recientes sugieren que a los párvulos se les habría suministrado este antipsicótico sin autorización ni indicación médica alguna. Testimonios de las familias indican que, en los casos más críticos, algunos niños debieron ser trasladados a centros hospitalarios tras permanecer inconscientes durante una jornada completa.
Riesgos clínicos y vulneración de derechos
Frente a la gravedad de los hechos, Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), advirtió que la quetiapina es un fármaco de uso restringido, indicado exclusivamente para trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia o la bipolaridad.
“No se trata de un medicamento diseñado para inducir el sueño ni menos para controlar conductas en menores sanos”, enfatizó el especialista, señalando que su uso inapropiado puede derivar en sedación excesiva, compromiso respiratorio y alteraciones cardiovasculares.
A nivel neurológico, la exposición a estos compuestos en etapas tempranas del desarrollo podría afectar funciones cognitivas clave como la memoria y la atención. Desde el sector salud, se subraya que el uso de psicofármacos con fines de control conductual en establecimientos educativos no solo representa un riesgo vital, sino una grave vulneración de los derechos de la infancia. Actualmente, las autoridades mantienen las indagatorias para establecer las responsabilidades administrativas y penales correspondientes.
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