Este 1 de mayo se conmemora el Día Internacional del Trabajador, una fecha que recuerda las movilizaciones globales por condiciones laborales dignas. El origen de esta efeméride se remonta a los sucesos de 1886 en Chicago, Estados Unidos, donde la exigencia de una jornada de ocho horas marcó un hito en la historia del movimiento obrero.
A fines del siglo XIX, las jornadas laborales solían extenderse hasta 18 horas diarias. Bajo la consigna «Ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de recreación», miles de operarios iniciaron una huelga masiva el 1 de mayo de 1886. Las protestas, centradas en la fábrica McCormick, derivaron en enfrentamientos y actos represivos que culminaron en la Revuelta de Haymarket el 4 de mayo. Estos hechos resultaron en la ejecución de cinco líderes sindicales, conocidos históricamente como los «Mártires de Chicago».
La repercusión de estos eventos llevó a que, en 1919, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estableciera formalmente la jornada de ocho horas y la semana de 48 horas como estándar internacional.
El contexto en Chile En el ámbito nacional, la conmemoración también se vincula a episodios de resistencia obrera. Durante los inicios del siglo XX, sectores mineros y portuarios protagonizaron hitos como la huelga de Valparaíso (1903) y la trágica masacre de la Escuela Santa María de Iquique (1907), donde trabajadores del salitre perdieron la vida exigiendo mejoras salariales y de vida.
Fue en 1931 cuando el presidente Carlos Ibáñez del Campo oficializó el 1 de mayo como feriado irrenunciable en el país, consolidando la fecha como un símbolo de reconocimiento a las demandas laborales históricas tanto en Chile como en el mundo.


