La víctima es el testigo clave y sobreviviente del ataque donde fue asesinada la dirigente Julia Chuñil. Carabineros lo encontró en condiciones infrahumanas, desnutrido y con graves lesiones, mientras el hijo de la fallecida se mantiene como imputado.
Un hallazgo escalofriante sacudió las diligencias en torno al caso de Julia Chuñil, la dirigente vecinal asesinada presuntamente por su hijo. Carabineros, mientras realizaba peritajes en el marco de la investigación, encontró al segundo involucrado en los hechos: un adulto mayor de 93 años que vivía un auténtico calvario.
Un cautiverio inhumano El anciano, quien fue la persona a la que Julia intentó defender antes de perder la vida a manos de su hijo, Javier Troncoso, fue hallado al interior de una bodega. Según antecedentes preliminares y reportes de medios locales, el hombre estaba encerrado, apenas cubierto con una sábana y en un estado de abandono absoluto.
Lo más impactante del descubrimiento fueron las lesiones visibles: presentaba signos de mordeduras de ratones, desnutrición severa y golpes recientes. En su testimonio ante el Ministerio Público, la víctima confesó que permanecía confinado en ese lugar y que los convivientes del inmueble apenas le suministraban alimento de forma irregular.
Parte médico crítico Tras el rescate, fue trasladado de urgencia al Hospital Base de Valdivia. El reporte médico es lapidario: ingresó desorientado, con una fractura dorso nasal, crisis hipertensiva, hipoglucemia y múltiples hematomas en el rostro. Además, se constataron lesiones costrosas antiguas, lo que confirmaría un historial de maltrato sistemático y prolongado.
Cabe recordar que el pasado 8 de noviembre, Troncoso habría atacado a este adulto mayor con un cuchillo para robarle su pensión, momento en el que Julia intervino, resultando ella fallecida.

