Los habitantes de la antigua capital imperial rusa vivieron una noche de tintes cinematográficos este 1 de febrero. Lo que parecía una escena de ciencia ficción resultó ser un raro fenómeno óptico y astronómico que dejó una postal inolvidable: cuatro lunas alineadas coronando el cielo nocturno.
El secreto detrás del “Paraselene”
Aunque en redes sociales las teorías no tardaron en aparecer, la explicación es puramente científica y responde al nombre de paraselene (o “luna falsa”). Este efecto ocurre cuando la luz lunar atraviesa cristales de hielo microscópicos suspendidos en la atmósfera, los cuales actúan como pequeños prismas naturales, desviando la luz y creando “manchas” luminosas a los costados del satélite original.
El factor “ventana”: ¿Por qué cuatro y no dos?
Si bien el paraselene suele mostrar dos réplicas, en esta ocasión los ciudadanos vieron el número duplicado. Según expertos, la clave estuvo en el doble o triple acristalamiento de las viviendas rusas. La refracción de los cristales atmosféricos, sumada al rebote de la luz en los vidrios de las ventanas (muchas veces cubiertos por una fina capa de escarcha), multiplicó la imagen hasta crear el cuarteto lunar.
Un escenario de frío extremo
El espectáculo fue posible gracias a una ola de frío polar que azota la región, con termómetros marcando los -20°C en San Petersburgo y pronósticos de hasta -36°C en zonas de Siberia como Chitá.
Para una ciudad como San Petersburgo, donde el clima báltico suele traer nubes y humedad, la coincidencia de un cielo despejado con temperaturas tan bajas convirtió este evento en un hito histórico para la meteorología local.

