Contratos mineros bajo la lupa: la IA busca detectar pérdidas millonarias en Chile

Con más de US$23 mil millones anuales en compras de bienes y servicios, una brecha hipotética de apenas 1% entre lo contratado y lo ejecutado equivale a US$230 millones. La inteligencia artificial surge como una herramienta para detectar esas desviaciones y recuperar valor en una industria presionada por el alza de costos.

Según un estudio de World Commerce & Contracting junto a Deloitte, realizado sobre 1.236 organizaciones, las empresas pierden en promedio un 8,6% del valor de sus contratos después de firmarlos. Esa pérdida no está en la negociación, sino en la distancia entre lo que se acordó y lo que efectivamente se ejecuta. El riesgo se amplifica en la minería chilena, donde el 73,5% de los trabajadores del cobre pertenece a empresas contratistas, de acuerdo con la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO).

Las principales operaciones mineras del país gastan más de US$23 mil millones al año en bienes y servicios, según la última medición de COCHILCO. Sobre ese universo, una desviación hipotética de un punto porcentual equivaldría a US$230 millones.

Aunque el costo neto de la gran minería bajó un 5,7% en 2025, COCHILCO advirtió que la mejora se explicó por condiciones de mercado y no por una mayor eficiencia, mientras los servicios de terceros estuvieron entre los ítems que más subieron.

«En operaciones de este tamaño, el margen rara vez se pierde en la letra chica del contrato. Se pierde en la distancia entre lo que se acordó y lo que realmente ocurre en terreno. Y le cuesta a los dos lados: la empresa mandante paga dotación duplicada o servicios que no se ejecutaron, y el contratista repone componentes, absorbe sobrecostos y ejecuta trabajo que nunca alcanza a facturar», señala Alejandra Merino, CEO de FlowNex AI.

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Detectar estas brechas es complejo: los compromisos contractuales y la ejecución en terreno suelen registrarse en sistemas distintos. En este contexto, la inteligencia artificial gana relevancia: según Deloitte y el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), entre el 83% y el 90% de mineras, proveedores y académicos la consideran, junto con la automatización, una de las capacidades más demandadas para los próximos cinco años.

“La inteligencia artificial permite detectar desviaciones, cuantificar su impacto económico y asignar responsables para corregirlas. En una industria que gasta más de US$23 mil millones al año, una desviación de un punto porcentual representa un impacto potencial de US$230 millones que podría abordarse con una mejor gestión contractual”, afirma Merino.

La ley promedio ponderada del cobre en Chile cayó de 1,13% en 2002 a 0,62% en 2024, según el Consejo Minero, aumentando la presión sobre los costos. En este escenario, mejorar la gestión de los contratos permite buscar eficiencias al asegurar que lo acordado sea efectivamente lo que se ejecuta, sin depender exclusivamente de nuevas inversiones o renegociaciones.

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