El menú servido en la reciente cena del presidente José Antonio Kast en el Palacio de La Moneda se convirtió en uno de los focos de la controversia que hoy está bajo revisión.
Según se dio a conocer, la velada incluyó una entrada de tartar de tomates, seguida de un plato principal de plateada al jugo acompañada de puré rústico. A esto se sumaron vinos y postres, además de una alternativa vegetariana para quienes lo requirieran.
El encuentro reunió a decenas de invitados en dependencias del Gobierno, lo que generó cuestionamientos no solo por la instancia, sino también por el nivel del servicio ofrecido en un espacio público.
Si bien desde el Ejecutivo han señalado que el evento fue financiado de manera personal, el detalle del menú y su contexto han intensificado el debate sobre el uso de instalaciones oficiales para actividades de carácter privado.
El caso fue denunciado ante la Contraloría, que deberá determinar si existió o no un uso indebido de recursos o infraestructura estatal.


