A pesar del anuncio oficial realizado por el Presidente Gabriel Boric sobre la inscripción de Michelle Bachelet para la Secretaría General de Naciones Unidas, el Presidente electo, José Antonio Kast, ha optado por un estricto hermetismo. El respaldo estratégico de gigantes regionales como Brasil y México ha elevado la presión sobre el líder republicano, quien aún no define si Chile presentará un frente unido ante el organismo internacional.
Mientras el Gobierno asegura haber planteado el tema en las reuniones de transición, desde la oposición las posturas son críticas. Sectores de la UDI y figuras como Johannes Kaiser ya han manifestado su rechazo, cuestionando la gestión previa de la expresidenta. En contraste, el oficialismo apela al “patriotismo” para apoyar la carta nacional. El escenario se vuelve aún más complejo considerando que Argentina ya inscribió a Rafael Grossi, lo que podría dividir las preferencias del futuro mandatario entre la opción local o la afinidad política con el gobierno de Javier Milei.

