La Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (APreViDe), dependiente del Ministerio de Seguridad de Argentina, confirmó este martes la primera sanción contra Universidad de Chile tras los graves incidentes ocurridos en Avellaneda el pasado 20 de agosto. La medida prohíbe la presencia de público visitante de la U en cualquier partido que dispute en la provincia de Buenos Aires hasta el 31 de diciembre de 2027.
El organismo informó que la decisión se enmarca en la Ley 11929, que regula las sanciones por faltas cometidas en espectáculos deportivos, tanto durante su desarrollo como antes o después de realizados. Con esto, los fanáticos azules no podrán acompañar a su equipo en territorio bonaerense por un periodo de más de dos años.
En paralelo, APreViDe también sancionó a 41 barristas de Independiente con derecho de admisión, tras confirmarse su participación en los ataques contra hinchas chilenos durante los octavos de final de la Copa Sudamericana en el estadio Libertadores de América.
El informe del organismo detalló que, en medio de los disturbios, un grupo de seguidores de la U inició incidentes que incluyeron el incendio de una butaca y daños en las instalaciones para obtener objetos contundentes.
Asimismo, se reconoció que barristas de Independiente intentaron forzar los accesos hacia la tribuna visitante, logrando vulnerar rejas y portones para enfrentar a los hinchas chilenos, quienes resultaron violentamente agredidos.
La APreViDe subrayó que la situación puso en riesgo la vida e integridad física de los asistentes, generando un escenario de descontrol que la policía local no logró contener de inmediato.
Con este fallo, se configura el primer castigo oficial contra Universidad de Chile tras los episodios de violencia en Avellaneda, mientras que la investigación sobre responsabilidades individuales y posibles sanciones deportivas en el ámbito internacional sigue en curso.
Por ahora, la U deberá afrontar futuros compromisos internacionales sin el respaldo de su hinchada en Buenos Aires, en una medida que busca sentar precedentes frente a la violencia en el fútbol sudamericano.

