Tras cinco meses de caídas, la economía chilena volvió a los números azules en junio. El Índice Mensual de Actividad Económica rompió la racha negativa y sorprendió al mercado con un avance del 2,4%, una cifra que no solo superó las expectativas más optimistas, sino que alejó —al menos por ahora— la amenaza de una recesión técnica.
Pero este giro en el libreto no ocurrió por casualidad. Tuvo dos grandes protagonistas empujando la balanza desde la primera línea: la minería y el comercio.
El gigante minero vuelve a rugir
El sector minero volvió a vestirse de motor principal. Tras un arranque de año complejo, las grandes faenas del país aceleraron el paso en junio, impulsando un aumento clave en la producción que tomó por sorpresa a los analistas.
La actividad minera se expandió 9,8% en junio y demostró una vez más que cuando el sector acelera, la economía del país siente el impulso de inmediato.
El comercio enciende las cajas registradoras
Paralelamente, el comercio, golpeado durante meses por la cautela del presupuesto familiar, mostró una llamativa reactivación.
Tanto el canal minorista como el mayorista anotaron cifras positivas, devolviéndole el movimiento a un sector vital para el empleo cotidiano. La actividad creció así 5,4% durante junio.
Un respiro que cambia el escenario
El 2,4% de junio no resuelve todos los desafíos del año, pero transforma el tono de la discusión económica. De la preocupación por los números rojos, el país pasa a un terreno de cauteloso optimismo, pues no son pocos los analistas que ven en esta cifra un «punto de inflexión» para lo que resta de año.
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