El último dato de inflación publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas sorprendió al mercado: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero registró 0% de variación, una cifra menor a la que esperaban los analistas.
Con este resultado, la inflación acumula 0,4% en lo que va de 2026 y 2,4% en 12 meses, el nivel más bajo desde agosto de 2020. Para los hogares, esto significa que durante febrero los precios de aquellos bienes que componen la canasta del IPC, en promedio, no aumentaron respecto del mes anterior.
Maximiliano Villalobos, investigador del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que el resultado estuvo por debajo de lo que anticipaba el mercado.
“El IPC de febrero sorprendió a la baja. Los analistas esperaban mayormente un 0,2% de acuerdo con la Encuesta de Expectativas Económicas de febrero, pero el dato fue 0%, por lo que se ubica por debajo de lo previsto”, señala.
Más allá del dato puntual, el economista advierte que este escenario podría tener efectos en las decisiones del Banco Central, particularmente en materia de tasas de interés.
¿Podría bajar la tasa de interés?
Con una inflación que sigue moderándose, indica el experto, “se abre un espacio” para que el Banco Central evalúe nuevos movimientos en la Tasa de Política Monetaria (TPM), actualmente ubicada en 4,5%. No obstante, precisa que la decisión dependerá del nuevo escenario base que presente el organismo en el próximo Informe de Política Monetaria (IPoM).
Ese informe será clave porque el consejo del ente emisor analizará los riesgos inflacionarios externos, especialmente los derivados de tensiones internacionales que puedan impactar el tipo de cambio o los precios de los combustibles.
Finalmente, Villalobos sostiene que, aunque el dato de febrero es una señal positiva en el proceso de normalización de la inflación, el panorama sigue sujeto a factores externos, “particularmente con lo que está pasando en Medio Oriente, que efectivamente podría presionar los precios al alza, principalmente a través del canal cambiario, es decir, a través de una depreciación del tipo de cambio, y también, obviamente, por mayores precios de los combustibles”. De este modo, las decisiones de política monetaria seguirán altamente dependientes respecto del escenario externo, concluye.


