El precio del petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril, en un escenario marcado por crecientes tensiones geopolíticas y dudas sobre la seguridad en rutas marítimas clave para el comercio energético mundial.
El repunte responde principalmente a la incertidumbre en zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz, donde eventuales interrupciones en el tránsito de crudo podrían afectar el suministro global.
Expertos advierten que este nuevo escenario no solo presiona a los mercados internacionales, sino que también podría traducirse en alzas en los combustibles y un impacto directo en la inflación, especialmente en economías dependientes de la importación de energía.
De mantenerse la tensión, el petróleo podría consolidarse en niveles elevados, reabriendo un ciclo de presión económica a nivel global.

