Las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa ejecutaron la madrugada de este domingo un masivo bombardeo combinado de misiles y drones contra la capital de Ucrania y sus alrededores, rompiendo de manera drástica el cese al fuego informal que rodeaba las festividades de mayo. De acuerdo con reportes oficiales del gobierno ucraniano, la ofensiva aérea —lanzada como una represalia directa ordenada por Vladímir Putin tras un previo bombardeo con víctimas en territorio bajo control ruso— dejó un saldo trágico de cuatro personas fallecidas, cerca de un centenar de heridos e impactos en unas 300 infraestructuras civiles y militares.
El ataque, calificado por la Fuerza Aérea ucraniana como uno de los mayores bombardeos de toda la guerra, involucró el lanzamiento masivo de cerca de 690 sistemas de ataque, divididos entre unos 600 drones suicidas y 90 misiles de diversas categorías. A pesar de que los escudos antiaéreos de Kiev lograron neutralizar la gran mayoría de las amenazas (549 drones y 55 misiles), los proyectiles de trayectoria balística lograron evadir los sistemas interceptores occidentales, impactando directamente en sectores residenciales, escuelas y centros de mando de la capital.
El Oreshnik entra en escena por tercera vez en el conflicto
El protagonista indiscutible de la jornada fue el misil balístico de alcance intermedio e hipersónico bautizado como Oreshnik («Avellano» en ruso), cuya utilización fue confirmada formalmente por el Ministerio de Defensa del Kremlin. Esta operación marca apenas la tercera vez que Moscú decide desplegar esta tecnología en condiciones reales de combate desde el inicio del conflicto, sumándose al histórico primer uso en la ciudad de Dnipro (noviembre de 2024) y al segundo impacto registrado en la región de Leópolis (enero de 2026).
Especialistas militares explican que el Oreshnik viaja a velocidades extremas que oscilan entre Mach 10 y Mach 11 (más de 12.300 km/h), lo que genera una fricción térmica tan alta que envuelve al misil en una capa de plasma ionizado, volviéndolo prácticamente indetectable para los radares tradicionales. Asimismo, opera con un sofisticado sistema MIRV (Vehículos de Reentrada Múltiple), lo que significa que, antes de tocar tierra, el proyectil principal se fragmenta en seis ojivas independientes, que a su vez liberan submuniciones cinéticas de caída simultánea, superando por completo las capacidades de contención del sistema estadounidense Patriot en manos de Ucrania.
Analistas internacionales coinciden en que la decisión de Moscú de sacar a relucir nuevamente el Oreshnik responde a tres razones estrictamente estratégicas: primero, establecer una política de disuasión punitiva, demostrando que cualquier ataque interno contra infraestructuras rusas recibirá una réplica desproporcionada; segundo, exhibir ante la OTAN que el arsenal del Kremlin posee armas capaces de vulnerar cualquier tecnología de defensa actual; y finalmente, ejercer una profunda presión psicológica sobre los aliados occidentales de Kiev, al recordarles que este misil posee capacidad dual y puede transportar ojivas nucleares a cualquier capital europea en cuestión de minutos.
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