La investigación sobre el caso del exconvencional Rodrigo Rojas Vade sumó nuevos antecedentes este lunes 6 de abril, luego de que prestara declaración ante la Brigada Antisecuestros de la PDI. Diversos peritajes y diligencias apuntan a la hipótesis de un evento autoinfligido, reduciendo la probabilidad de la participación de terceros en el incidente ocurrido hace casi un mes.
Durante su comparecencia, que se extendió por varias horas, se buscó contrastar el relato inicial de Rojas Vade con la evidencia recopilada por las autoridades. Fuentes vinculadas a la indagatoria indican que, hasta la fecha, no existen elementos concluyentes que sustenten la ocurrencia de un secuestro o de una agresión externa.
Esta línea investigativa se respalda, en parte, por la revisión de las cámaras de seguridad que registraron los últimos movimientos del exconvencional. Las imágenes corroboraron que salió a comprar cigarrillos, tal como él había declarado, pero no mostraron ninguna evidencia de interacción con terceras personas.
Peritajes claves y dudas sobre la dinámica de los hechos
Entre los hallazgos más relevantes del caso destaca un peritaje caligráfico a las consignas políticas encontradas escritas en el cuerpo de Rojas Vade. De acuerdo con especialistas, los trazos presentan una alta similitud con su propia escritura. Este dato coincide con el hallazgo de un plumón en las cercanías del lugar donde fue ubicado, el cual presuntamente se habría utilizado para escribir dichos mensajes.
Por otro lado, la posición en la que fue encontrado ha generado amplias interrogantes. Rojas Vade estaba con las manos atadas hacia adelante, utilizando amarras similares a las que mantenía en su propio domicilio. Especialistas, como el exfiscal José Antonio Villalobos, argumentan que esta disposición no es habitual en delitos de secuestro o privación de libertad, ya que una atadura frontal permite a la víctima liberarse con facilidad, lo que contradice la lógica de un captor que busca inmovilizar para huir.
Finalmente, los informes médicos elaborados apuntan a que la pérdida de conciencia reportada no se explicaría por traumatismos o golpes, sino por la posible ingesta de sustancias.
Frente a la sumatoria de estos elementos, la Fiscalía evalúa actualmente la posibilidad de cerrar la línea investigativa por secuestro y analiza avanzar hacia la determinación de eventuales responsabilidades penales por denuncia falsa u obstrucción a la investigación.
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