Chile enfrenta una preocupante realidad sanitaria: es el país con la mayor tasa de cáncer testicular en el mundo, con 15 casos por cada 100 mil hombres, superando incluso a naciones europeas. El cáncer testicular ya se posiciona como el sexto más común entre los hombres chilenos, con más de 800 diagnósticos nuevos cada año, siendo las regiones de Los Ríos y O’Higgins las más afectadas.
El Dr. Roberto Vilches, urólogo oncólogo de Clínica MEDS, advierte que aunque no existe una causa única, hay factores que podrían estar incidiendo: “El estilo de vida moderno, la industrialización y la contaminación ambiental están en la mira como posibles responsables. Chile muestra cifras similares a países desarrollados como los escandinavos, y la tendencia va en aumento”, explica.
¿Cómo identificarlo a tiempo?
La clave está en la detección precoz. El especialista enfatiza la importancia de la autoexploración testicular cada seis meses, preferentemente en la ducha, para identificar signos de alerta como:
- Aumento de volumen o dolor en un testículo
- Bultos o irregularidades al tacto
- Ginecomastia (aumento mamario en hombres)
- Pérdida de peso sin causa aparente
Este tipo de cáncer afecta principalmente a hombres entre los 20 y 40 años, y los principales factores de riesgo son los antecedentes familiares y haber tenido criptorquidia, una condición en que los testículos no descienden correctamente durante la infancia.
El examen principal para su diagnóstico es la ecotomografía testicular bilateral con Doppler, altamente eficaz. En fases avanzadas, el tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia o quimioterapia, aunque el pronóstico sigue siendo favorable si se trata a tiempo.
Llamado a la prevención y concientización
Desde la comunidad médica existe un llamado urgente a reforzar la prevención. La Sociedad Chilena de Urología impulsa la declaración de abril como el Mes Lila, dedicado a la concientización sobre el cáncer testicular.
“El desafío es romper el tabú que existe en torno a este tipo de cáncer. Necesitamos campañas de educación y promover el autocuidado entre los hombres. Esto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, concluyó el Dr. Vilches.

