El gobierno de Venezuela emitió un comunicado en el que acusa a Estados Unidos de una “agresión militar de extrema gravedad”, asegurando que se registraron ataques en zonas civiles y militares de Caracas y de los estados Miranda, Aragua y La Guaira. Según el Ejecutivo, los hechos han provocado una escalada de tensión regional.
En la declaración, el régimen sostuvo que estas acciones vulneran la Carta de las Naciones Unidas y los principios de soberanía y prohibición del uso de la fuerza. Además, advirtió que la situación representa una amenaza para la estabilidad de América Latina y el Caribe.
El comunicado atribuye el supuesto ataque a intereses estratégicos sobre recursos naturales del país, como el petróleo y los minerales, y lo enmarca en un intento de cambio político forzado.
Como respuesta, las autoridades anunciaron movilización nacional, el despliegue de la Fuerza Armada y cuerpos policiales, y la activación de un esquema de coordinación cívico-militar.
Asimismo, Venezuela informó que presentará denuncias ante la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados. El presidente Nicolás Maduro decretó Estado de Conmoción Exterior y ordenó la activación del Comando para la Defensa Integral de la Nación.

