A los 66 años, fue encontrado sin vida Artemio Soto, uno de los tres carpinteros de ribera reconocidos en 2014 como Tesoro Humano Vivo por su invaluable labor en la construcción ancestral de embarcaciones.
El hallazgo
El cuerpo de Soto fue localizado por vecinos en el sector de la playa en Isla Chaullín, Calbuco, muy cerca de su propia embarcación. El maestro se encontraba en la zona para participar de las actividades del Día del Patrimonio, celebrando precisamente el oficio que lo hizo destacar a nivel nacional.
El capitán Jorge Quiroz, de la Cuarta Comisaría de Calbuco, confirmó que tras el aviso de la comunidad, la Fiscalía instruyó la presencia de la PDI y el Servicio Médico Legal para realizar los peritajes correspondientes y esclarecer las causas de su deceso.
Un legado tallado en madera
Originario de Hualaihué, Artemio Soto no solo era un navegante y agricultor; era un guardián de la historia. Su destreza para construir lanchas chilotas (tipo dalcas) de forma manual —un proceso que podía extenderse por años— le valió el reconocimiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes hace más de una década.
Su partida deja un vacío profundo en la técnica del ensamble de piezas y la preparación de maderas nativas, una tradición milenaria que Soto defendió hasta su último aliento en las costas del sur de Chile.

