Islandia retoma la caza de ballenas tras dos años y reabre debate sobre su prohibición

Tras dos años de interrupción el ballenero, Hvalur, uno de los últimos en Islandia, volvió al mar para reactivar la caza comercial de ballenas. Como resultado, provocó indignación entre organizaciones ecologistas y defensores de los animales.

La caza comercial de ballenas volvió a las aguas de Islandia luego de dos años de suspensión. Dos embarcaciones de la empresa Hvalur retomaron sus operaciones durante junio. De este modo, reactivaron una actividad que mantiene al país entre las pocas naciones del mundo que aún permiten la captura de cetáceos con fines comerciales.

El regreso de los barcos balleneros ha generado críticas de organizaciones ambientalistas y de protección animal. Estas organizaciones cuestionan tanto el impacto sobre las poblaciones de ballenas como la continuidad de una industria cuya demanda interna es cada vez más reducida.

Uno de los hechos que marcó el reinicio de la temporada ocurrió en el puerto de Reikiavik. Allí, un activista se subió al mástil de una de las embarcaciones para intentar impedir su salida. Aunque la protesta no logró detener la operación, el episodio reflejó el rechazo que sigue generando la caza de ballenas en Islandia.

La actividad había permanecido paralizada durante 2024 y 2025 debido a factores económicos y a la incertidumbre regulatoria que enfrentaba el sector. Sin embargo, este año las embarcaciones volvieron al mar para participar en una nueva temporada de captura.

De acuerdo con las recomendaciones científicas entregadas por el Instituto de Investigación Marina de Islandia, las capturas no deberían superar los 150 ejemplares de rorcual común y los 168 ejemplares de rorcual minke. Por ello, las cifras representan una reducción respecto de temporadas anteriores y buscan resguardar la conservación de estas especies.

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Actualmente, Islandia, Noruega y Japón son los únicos países que mantienen autorizada la caza comercial de ballenas. Sin embargo, esta práctica continúa siendo objeto de cuestionamientos por parte de organismos internacionales y agrupaciones defensoras de los animales.

Mientras se desarrolla la temporada 2026, el gobierno islandés avanza en una propuesta legislativa que podría marcar un punto de inflexión. La ministra de Industria y Comercio, Hanna Katrín Friðriksson, anunció la presentación de un proyecto de ley destinado a prohibir la caza comercial de ballenas. Dicha medida podría poner fin a una actividad histórica y cada vez más controvertida en el país nórdico.

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