La inteligencia artificial acelera la mayor transformación de la industria aseguradora en décadas

La inteligencia artificial está revolucionando el negocio de los seguros al optimizar la evaluación de riesgos, detectar fraudes con mayor precisión y agilizar la resolución de siniestros. Expertos sostienen que el desafío ya no es adoptar esta tecnología. En cambio, señalan que el reto es implementarla con una gobernanza adecuada y supervisión humana.

La inteligencia artificial (IA) está impulsando una de las mayores transformaciones que ha experimentado la industria aseguradora en las últimas décadas. Lo que comenzó como una herramienta para automatizar procesos administrativos hoy está redefiniendo el funcionamiento de las compañías de seguros. Además, está mejorando la evaluación de riesgos, la detección de fraudes, la gestión de siniestros y el desarrollo de productos personalizados.

El cambio responde a un contexto en que las aseguradoras enfrentan una creciente presión por reducir tiempos de respuesta. Asimismo, deben mejorar la experiencia de los clientes y aumentar su eficiencia operacional en un mercado cada vez más competitivo y digitalizado.

Al respecto, Rafael Mattje, gerente de Tecnología para el Sur de América Latina de Amazon Web Services (AWS), explicó en el programa Impacto Tecnológico de Bio Bio TV que «la tecnología, como la inteligencia artificial y la computación en la nube, tiene el potencial de transformar todas las experiencias de clientes, y estamos viendo eso en la industria de seguros».

El ejecutivo recordó además una reflexión del fundador de Amazon, Jeff Bezos:

«Lo más importante de la IA no es solo la automatización de procesos, es poder transformar la experiencia de los clientes como nunca habíamos imaginado».

IA acelera la gestión de siniestros y combate el fraude

Uno de los principales impactos de esta tecnología se observa en la administración de siniestros. Gracias a modelos capaces de procesar miles de antecedentes en segundos, las aseguradoras pueden revisar documentación y detectar inconsistencias. Además, pueden priorizar los casos más complejos, reduciendo considerablemente los tiempos de respuesta.

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A ello se suma el uso de algoritmos de aprendizaje automático para identificar patrones asociados a posibles fraudes. Esto fortalece los sistemas de prevención y mejora la seguridad tanto para las compañías como para los asegurados.

En esa línea, Claudia Jorquera, Senior Manager de Seguros de Minsait, explicó que la industria está avanzando hacia una nueva generación de inteligencia artificial conocida como «IA líquida». Esta es capaz de adaptarse en tiempo real a nuevos escenarios, aprender continuamente e integrar información proveniente de múltiples fuentes.

«Hoy existen modelos que revisan el histórico de fraudes de una compañía y generan un dictamen. Sin embargo, la inteligencia artificial líquida incorpora además el contexto del mercado que está ocurriendo en ese momento, entregando una visión mucho más completa para detectar fraudes y generar mayor confianza en los clientes», señaló.

Seguros cada vez más personalizados

Otro de los cambios relevantes se produce en la etapa de suscripción de pólizas. El análisis avanzado de grandes volúmenes de datos permite construir perfiles de riesgo mucho más precisos. Así, se facilita la creación de seguros adaptados a las características específicas de cada cliente.

Asimismo, la combinación de información proveniente de distintas fuentes abre la posibilidad de desarrollar servicios preventivos, permitiendo anticipar riesgos antes de que ocurran determinados eventos.

Gobernanza y supervisión, los nuevos desafíos

Pese a sus ventajas, los especialistas advierten que el uso creciente de inteligencia artificial también obliga a las empresas a fortalecer la gobernanza de los datos. Además, deben mantener mecanismos de supervisión humana y garantizar la transparencia en las decisiones automatizadas.

Los expertos coinciden en que la IA dejó de ser una innovación exclusiva de las empresas más avanzadas. Ahora se transformó en un requisito para competir en una industria que avanza rápidamente hacia procesos cada vez más digitales.

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