Chile podría verse afectado por los nuevos aranceles que, según informó este martes el representante para el Comercio de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, durante una entrevista con CNBC, serán impuestos a 60 países en los próximos días.
«Esperamos que haya novedades pronto», dijo Greer al ser consultado sobre una publicación del Financial Times que señala que los nuevos gravámenes podrían anunciarse esta misma semana.
El Departamento encabezado por Greer inició investigaciones sobre diversas prácticas comerciales, con especial énfasis en aquellas vinculadas al trabajo forzoso. Se espera que los resultados de estas indagaciones sean dados a conocer durante esta semana.
Las conclusiones servirán de base para la aplicación de nuevos aranceles, que podrían alcanzar a los principales socios comerciales de Estados Unidos. Estas medidas reemplazarían el gravamen temporal del 10% implementado por el presidente Donald Trump, luego de que la Corte Suprema invalidara los recargos aduaneros establecidos el año pasado.
Durante la entrevista, Greer sostuvo que la legislación estadounidense prohíbe el comercio de bienes elaborados mediante trabajo forzoso y aseguró que, aunque algunos países cuentan con normativas similares, en la mayoría de los casos estas no existen o no se aplican de manera efectiva.
En ese contexto, señaló que Estados Unidos investiga a cerca de 60 países por presuntas prácticas de trabajo forzoso y advirtió que, si las indagaciones confirman esas irregularidades, el Gobierno de Trump impondrá nuevos aranceles a los productos provenientes de esas naciones, en cumplimiento de la legislación estadounidense sobre mercancías elaboradas con trabajo forzoso.
En marzo de este año, el USTR inició una investigación que incluyó a Chile y a otros países para evaluar si sus gobiernos han adoptado medidas que Washington considera adecuadas para prevenir y combatir el trabajo forzoso.
Los resultados preliminares fueron publicados a comienzos de junio. En ellos, Chile fue observado por presuntamente no aplicar ni hacer cumplir de manera efectiva la prohibición de importar bienes elaborados mediante trabajo forzoso, junto con otras 54 economías. Asimismo, el informe concluyó que todos los países incluidos en la investigación presentaban deficiencias en la implementación de medidas para impedir el ingreso de productos vinculados a este tipo de prácticas.
En el caso de Chile y otras 45 economías, el USTR recomendó establecer un arancel del 12,5%. En tanto, para otros 14 socios comerciales que cuentan con prohibiciones contra bienes producidos con trabajo forzoso, se han comprometido a implementarlas mediante acuerdos comerciales o disponen de mecanismos parciales para impedir el ingreso de ciertos productos asociados a estas prácticas, la tasa propuesta sería del 10%.
Ante este escenario, durante las últimas semanas representantes del Gobierno chileno y distintos gremios del sector privado viajaron a Washington para destacar la relación comercial entre ambos países y el rol de Chile como socio bajo un tratado de libre comercio con Estados Unidos, con el objetivo de proteger los intereses nacionales.
Las declaraciones de Jamieson Greer ocurren a pocos días de que expiren los aranceles aplicados por Donald Trump desde el 24 de febrero, en caso de que el Congreso estadounidense no apruebe su extensión.
El representante comercial de Estados Unidos no detalló cuándo comenzarían a regir los nuevos gravámenes, argumentando que antes tiene “la responsabilidad” de notificar al Congreso y a las partes involucradas en el proceso.
En paralelo, el Gobierno de Trump anunció nuevas medidas arancelarias contra Canadá. Salvo algunas excepciones, la facultad de establecer impuestos al comercio exterior corresponde al Congreso estadounidense. El mandatario había implementado previamente aranceles generales luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos invalidara los gravámenes impuestos bajo una ley de emergencia, al determinar que había excedido sus atribuciones.
Este lunes, Trump anunció un arancel adicional del 50% para la mayoría de los productos importados desde Canadá, con excepciones para la energía, la potasa, los minerales críticos y el pescado. Según explicó, la medida responde al humo proveniente de incendios forestales registrados en las provincias canadienses de Manitoba, Saskatchewan y Ontario, que afectó a sectores de la Costa Este de Estados Unidos.
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