Servicio Médico Legal mantiene 170 cuerpos sin retirar: 32 aún no han sido identificados

Dos contenedores refrigerados instalados en el recinto de avenida La Paz almacenan cerca de 80 fallecidos. La situación también se extiende a regiones, donde un cuerpo permaneció durante una década esperando ser sepultado.

El Servicio Médico Legal (SML) mantiene actualmente 170 cuerpos sin retirar en la Región Metropolitana. De ese total, 138 corresponden a personas identificadas, mientras que otros 32 permanecen como NN.

Parte de los fallecidos se encuentra almacenada en dos contenedores refrigerados instalados en el patio del recinto ubicado en avenida La Paz, en Recoleta. Cada estructura conserva cerca de 40 cuerpos.

El organismo comenzó a utilizar estos contenedores en 2024 como una medida de emergencia frente a la acumulación de cadáveres. Inicialmente eran tres, pero uno ya fue desocupado y los 12 cuerpos que permanecían en su interior fueron sepultados individualmente en el Cementerio General.

Los otros dos contenedores continúan funcionando.

El director nacional subrogante del SML, Jaime Téllez, señaló que la institución espera terminar con el uso de estas estructuras durante los próximos meses. Uno de los objetivos de su gestión sería reducir progresivamente la cantidad de cuerpos pendientes de retiro o inhumación.

Sin embargo, la situación no se limita a Santiago.

Un cuerpo esperó una década para ser sepultado

En La Unión, región de Los Ríos, un cadáver sin identificar permaneció durante aproximadamente diez años en dependencias del Servicio Médico Legal antes de que pudiera concretarse su inhumación.

El procedimiento se realizó finalmente durante el primer trimestre de este año.

Según explicó el director regional del organismo, Hans Lungenstrans, la sepultación no se había concretado porque el fiscal jefe de la época no autorizó la entrega del cuerpo al SML para que pudiera gestionar el procedimiento.

La situación cambió tras la llegada de una nueva autoridad regional del Ministerio Público, que autorizó la inhumación.

Antes de sepultar el cuerpo, el organismo tomó una muestra genética e incorporó el perfil al Registro Nacional de ADN. Además, se efectuaron búsquedas para encontrar posibles familiares y se realizaron tres exámenes comparativos, pero ninguno presentó coincidencias.

El fallecido fue finalmente sepultado en un cementerio de La Unión, mediante una coordinación con una iglesia evangélica.

Actualmente, el SML posee capacidad para conservar 12 cuerpos en Valdivia y seis en La Unión.

En Valdivia permanecen otros dos fallecidos pendientes de retiro e inhumación. Uno de ellos no ha sido identificado y se encuentra en el recinto desde 2024, mientras que el segundo está identificado y permanece allí desde 2025.

Ambos casos están vinculados a investigaciones del Ministerio Público, por lo que se necesita que la Fiscalía autorice la entrega de los cuerpos antes de avanzar con su sepultación.

Familias buscaron durante años

Casos conocidos anteriormente muestran las consecuencias que pueden provocar las demoras en los procesos de identificación.

Ramón Pacheco Giacomozzi desapareció en Talcahuano en 2008, cuando tenía 23 años. Un año después se encontraron restos óseos en San Vicente, pero inicialmente fueron atribuidos a una mujer.

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Tras la realización de nuevos análisis genéticos se confirmó que los restos correspondían al joven desaparecido. Habían permanecido durante 11 años en dependencias del Servicio Médico Legal.

Una situación similar afectó a la familia de Sergio Mardoff, quien desapareció en 2005.

En 2015 se encontraron osamentas en un sector de la Ruta de la Madera. Los restos fueron trasladados al SML de Concepción y registrados como NN.

Su familia continuó buscándolo durante años sin saber que sus restos se encontraban en el organismo. Recién en 2018, después de recibir una llamada anónima, sus cercanos conocieron la posibilidad de que aquellas osamentas correspondieran a Sergio.

Los casos de Pacheco y Mardoff evidencian que detrás de un cuerpo almacenado puede existir una familia que todavía espera conocer qué ocurrió con su ser querido.

Solicitan una fiscalización

El senador Iván Flores (DC) ofició a la Contraloría para solicitar una fiscalización y determinar cuántos cuerpos permanecen almacenados, cuántos están identificados y cuánto le cuesta al Estado mantenerlos refrigerados.

El parlamentario calificó la situación como “vergonzosa” y cuestionó que el uso de contenedores, implementado como una respuesta de emergencia, se haya extendido durante años.

Flores también apuntó a la falta de coordinación entre las instituciones involucradas y planteó la necesidad de establecer un procedimiento claro para aquellos cuerpos que ya fueron identificados, pero que no son reclamados por familiares.

Además de recurrir a la Contraloría, el senador ofició a los ministerios de Justicia y Salud para solicitar antecedentes sobre la acumulación.

Diligencias y autorizaciones pendientes

La solución no depende únicamente de aumentar la capacidad de las cámaras refrigeradas.

Cuando un cuerpo no ha sido identificado, el SML debe efectuar diligencias para obtener su perfil genético e incorporarlo al Registro Nacional de ADN. Esto permite realizar una comparación si posteriormente aparece algún familiar.

Dependiendo de las circunstancias de cada caso, también se requiere la intervención del Ministerio Público para autorizar la entrega o instruir la inhumación.

El problema se produce cuando estas diligencias se extienden o las autorizaciones no llegan. Un procedimiento inicialmente transitorio puede prolongarse durante meses e incluso años.

La controversia ocurre, además, mientras el SML enfrenta otros cuestionamientos por su funcionamiento institucional. Una auditoría de Contraloría detectó debilidades de control interno relacionadas con la gestión de contratos, la supervisión y los pagos a proveedores.

El Servicio Médico Legal asegura que trabaja para disminuir progresivamente la cantidad de fallecidos pendientes y terminar con el uso de los contenedores durante los próximos meses.

Mientras avanzan las coordinaciones, los cuerpos continúan almacenados. Algunos están identificados y otros todavía permanecen como NN. Detrás de cada uno puede existir una familia esperando respuestas o la posibilidad de cerrar una búsqueda que se ha extendido demasiado tiempo.

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