La seremi de Salud realizó una visita el pasado 11 de agosto a Corthorn, por una solicitud de fiscalización anónima
Un reportaje de T13 reveló el expediente de una visita que realizó la Seremi de Salud al laboratorio Corthorn Health el pasado 11 de agosto. Dicho centro toxicológico fue el encargado de realizar el test de drogas al exsubsecretario de Hacienda Juan Pablo Rodríguez, el cual dio positivo y terminó marcando su salida del gobierno. Posterior a este examen, la exautoridad se realizó contramuestras en otros centros de salud, que arrojaron resultados negativos.
El exsubsecretario, consultado por T13, negó ser quien solicitó la fiscalización e insistió en su inocencia. «Es una falta de trazabilidad», indicó Rodríguez al medio.
Respecto a la fiscalización, la autoridad sanitaria realizó cuatro observaciones con deficiencias o errores adminstrativo, por lo que decidió abrir un sumario sanitario.
Una de las deficiencias tiene relación con la falta de identificación de tres refrigeradores. «No se aprecia una identificación de los refrigeradores con muestras ya procesadas y separadas de las muestras recién llegadas”, se establece en el informe», lo cual podría incidir en el proceso de trazabilidad.
También se detectó falta de “autorización sanitaria de sala de REAS”, consistente en un espacio habilitado para residuos y desechos de forma temporal.
Además, los inspectores informaron de faltas administrativas. La primera, es que en el laboratorio no se encontraba la Directora Titular, estableciendo que el “establecimiento no ha regularizado la Dirección Técnica subrogante». Otro punto de la fiscalización es que el centro de muestras habría modificado el listado de profesiones que cuentan con la autorización sanitaria. Agregaron que al momento de la inspección, solo había una funcionaria encargada de la recepción de muestras.
La respuesta de Corthorn a las observaciones del sumario
Desde Corthorn respondieron las objeciones de la Seremi de Salud una semana después, según consigna el citado reportaje. Sobre la identificación en refrigeradores, la representante criticó el carácter público que podía tener el acta. «Una redacción imprecisa pone en entredicho un procedimiento de laboratorio que no presenta la irregularidad que la observación sugiere”, indicaron desde el laboratorio, desde donde también manifestaron que les solicitaron a los fiscalizadores redactar de forma más «completa y precisa» para evitar interpretaciones incorrectas sobre el funcionamiento del laboratorio», frente a lo cual se habrían negado.
Además, señalaron que «el único fundamento entregado para sostener la observación fue la posibilidad hipotética de que una persona cometiera un error y tomara un frasco equivocado».
Ante la indicación de una posible falta de trazabilidad, desde el laboratorio defienden que cuentan con un “sistema de segregación, identificación y trazabilidad efectivamente implementado en la sala en donde se encuentran los refrigeradores”.
Sobre la autorización de sala REAS aseguraron que se encuentran en proceso de conseguir el permiso. Respecto a la dirección subrogante, señalaron que comenzaron un proceso de búsqueda, mediante la empresa Head Hunter, de un profesional que «cumpla con el perfil adecuado para dar cumplimiento al requerimiento”.
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