Elecciones en Israel 2026: Netanyahu busca sobrevivir en las urnas frente a Eisenkot

Israel celebra este martes sus primeras elecciones legislativas desde el inicio del conflicto bélico con Hamás. El primer ministro Benjamin Netanyahu llega a la cita en segundo lugar en los sondeos, y ningún bloque logra los 61 escaños necesarios para gobernar sin los partidos árabes.

Los israelíes han acudido a las urnas desde las 7:00, hora local, para elegir al gobierno que sucederá a una de las legislaturas más violentas del país. Son los primeros comicios desde el comienzo del conflicto bélico en octubre de 2023, que dejaron miles de muertos, y desde la ofensiva militar en Gaza que siguió.

Netanyahu, líder del Likud (el principal partido de la derecha Israel) votó en Jerusalén acompañado de su esposa, Sara. Desde allí llamó a la ciudadanía a participar en una votación que él mismo calificó de decisiva.

Participación récord

A las 16:00 hora local, la participación llegaba al 55,7 %, según la Comisión Electoral Central. Esta es la cifra más alta registrada a esa hora en la historia del país y supera en 8,2 puntos la de las elecciones de 2022.

Polémica por el horario de votación

Con esa afluencia, el Likud pidió extender la jornada, y el partido ultraderechista Poder Judío (Otzma Yehudit), de Itamar Ben Gvir, se sumó a la solicitud. Alegó largas esperas en los colegios electorales.

La Comisión Electoral Central respondió, según el canal 12 de la televisión israelí, que no había recibido ninguna petición oficial y que de momento no preveía ampliar el horario. Recordó que quien llegue a su colegio antes de las 22:00 podrá votar.

El partido opositor Yashar!, de Gadi Eisenkot, rechazó la iniciativa. Afirmó que no había ocurrido ningún incidente que la justificara y que buscaba sembrar dudas sobre la integridad del proceso. También acusó a Netanyahu de seguir difundiendo falsedades durante la jornada.

Netanyahu acusa a la izquierda y a los partidos árabes

En un videomensaje difundido el martes, Netanyahu acusó a la izquierda y a los partidos árabes de pretender “robar las elecciones”. El mensaje llegó después de que la Policía detuviera en el Néguev a tres sospechosos de intentar comprar votos para el partido islamista Raam.

El primer ministro advirtió que la participación en el sector árabe del sur supera incluso a la del sector judío, e instó a sus votantes a no quedarse en casa. Planteó la elección como una disyuntiva entre un gobierno de derecha liderado por el Likud y sus aliados, o uno de izquierda apoyado por partidos árabes que, según él, acabaría con el Estado de Israel. “Lo que está en juego, lo que está en la balanza, es la preservación de nuestro Estado judío: un gobierno de derechas fuerte liderado por el Likud junto con todos nuestros socios, o un gobierno de izquierdas, con partidos árabes, que acabará con el Estado de Israel”, dijo.

Los tres nombres de la contienda

Los analistas coinciden en que el próximo gobierno tendrá que atender la economía, la seguridad interna, la situación en Gaza y la de Cisjordania. La disputa se concentra en tres figuras:

Benjamin Netanyahu (Likud)

Aspira a un nuevo mandato en un contexto marcado por los conflictos con Irán, Líbano y Gaza, y por las críticas a su gestión del 7 de octubre. Las encuestas le auguran una pérdida de unos 12 de los 32 escaños que tiene hoy.

Gobierna con los ultraortodoxos y los ultranacionalistas, entre ellos Ben Gvir (Seguridad Nacional) y Bezalel Smotrich (Finanzas). En el plano internacional se presenta como el principal aliado de Estados Unidos y de Donald Trump en Oriente Medio. Defiende mantener la ocupación en Gaza, rechaza el proceso de paz impulsado por Washington y ordenó cerrar Cisjordania el viernes pasado.

Gadi Eisenkot (Yashar!)

El exjefe del Estado Mayor es hoy quien tiene más opciones de desplazar a Netanyahu, de quien llegó a estar cerca hace unos años. Su hijo murió en Gaza. Propone superar las divisiones de la sociedad israelí y sostiene que el primer ministro no está capacitado para seguir en el cargo.

EFE lo describe como una figura más próxima a la clase media, formada íntegramente en Israel, mientras que Netanyahu estudió en Estados Unidos. Eisenkot rechaza reconocer un Estado palestino y respalda continuar la ofensiva en Gaza, pero discrepa de Netanyahu en cómo manejar las tensiones en Cisjordania.

Naftali Bennett

El exprimer ministro completa el trío de favoritos. Su partido, Beyajad (Juntos), forma parte del bloque de Eisenkot junto al de Yair Lapid.

Qué dicen las encuestas

Los últimos sondeos de las tres principales cadenas de televisión, publicados tres días antes de la votación, otorgan a la coalición de Eisenkot entre 52 y 56 escaños, frente a los 50 del bloque de Netanyahu. Ambos quedan lejos de los 61 necesarios para la mayoría.

Bloque de Netanyahu: Likud, partidos judíos ultraortodoxos y fuerzas ultranacionalistas.

Bloque de Eisenkot: Yashar! (centroderecha), Beyajad (Bennett y Lapid), Israel Beitenu (Avigdor Liberman) y Los Demócratas (centroizquierda, de Yair Golán).

Partidos árabes: entre 14 y 16 escaños para la Lista Conjunta (Jadash, Taal y Balad) y Raam. Solo una encuesta da 4 escaños a Los Reservistas-Bloque Económico, un nuevo partido cercano a la oposición.

Aunque 38 partidos compiten, se prevé que solo 11 superen el umbral del 3,25 % para entrar en el Parlamento. Eisenkot podría ganar la elección, pero le costaría formar gobierno: no pretende pactar con los partidos árabes, cuyo apoyo podría ser clave para su investidura.

El peso del voto árabe israelí

Cerca del 20 % de los 10,3 millones de habitantes de Israel son árabes israelíes, palestinos con ciudadanía descendientes de quienes no huyeron o no fueron expulsados tras la guerra previa a la creación del Estado. A diferencia de los palestinos de Jerusalén Este ocupado, pueden votar y representan alrededor del 17 % del electorado, aunque en elecciones anteriores se inclinaron por el boicot.

Una legislatura turbulenta

Los comicios sirven de termómetro tras una legislatura que arrancó con las mayores protestas de la historia del país, desatadas por el intento de Netanyahu de limitar la independencia del poder judicial. Después vinieron la masacre del 7 de octubre, el drama de los rehenes, la ofensiva en Gaza y varias escaladas bélicas con Líbano e Irán, la última en marzo.

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